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PONGAMOS EL TRABAJO DE MODA PARA SIEMPRE
El Taller Textil
El Taller Textil nace en el 2001, producto de la crisis económica y social en la que se sumergió nuestro país. Muchos compañeros y vecinos del barrio nos quedamos sin trabajo, pero siempre pensando cuál sería la mejor forma de salir adelante. Y decidimos no quedarnos cruzados de brazos y mucho menos, esperando un plan asistencial del gobierno. Por ello comenzamos a idear un emprendimiento textil, que poco a poco fue tomando forma.
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Empezamos con 18 mujeres con muchas ganas de trabajar y un sueño, un día ver bajar de un avión en Paris a alguna persona usando uno de nuestros productos. Pero teníamos una gran traba, no teníamos máquinas para producir. Tres de nuestras vecinas nos prestaron sus máquinas, pero sabíamos que era algo provisorio, y que teníamos que conseguir nuestro propio equipamiento.
Con la búsqueda de subsidios llegamos a la Universidad de San Martín que nos brindó una capacitación de 6 meses. Gracias a hacernos conocer como MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados) de La Matanza y a diferentes cursos, charlas y conferencias, conseguimos de la Embajada de Suiza una donación de 5.000 pesos con la cual pudimos comprar una máquina de coser recta, una de overlock y la construcción de una mesa de corte. Con estas herramientas comenzamos a trabajar con el grupo de “serigrafía popular” cortando y cosiendo remeras que ellos estampaban en sus talleres de Palermo, donde enseñaban serigrafía a todo aquel que quisiera aprender.
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En el 2002 conocemos a Mario Piñeyro y con él aprendemos sobre algo tan importante como “Calidad”. El ponía sus prendas en nuestras manos, confiando en nosotros, aún cuando nunca antes habíamos hecho calzoncillos y pijamas, con el riesgo de arruinar las prendas. Piñeyro confió en nosotros y hasta el día de hoy continuamos trabajando juntos.
En esos tiempos tuvimos la dicha de conocer una ONG llamada Poder Ciudadano que se interesó en nosotros y colaboró en diversos emprendimientos. Gracias a ellos, en el año 2004 conocimos a Martín Churba y con él pudimos articular y llevar adelante el programa “Pongamos al trabajo de moda para siempre”, produciendo guardapolvos diseñado por el propio Martín y confeccionados en talleres propios, los cuales luego de muchos intentos, fueron exportados a Japón.
En 2006 y 2007 conocimos a Harold Picchi, un italiano que había fundado una Asociación Civil para la promoción del Comercio Justo y el Consumo Responsable. A través de esta Asociación, y junto a la cadena Precio Justo, logramos exportar a Italia más de cincuenta mil remeras.
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El proyecto fue sumamente enriquecedor para nosotros ya que genuinamente estaba acorde a nuestros ideales. El proceso de producción de las remeras se iniciaba en el Chaco, donde el algodón era cosechado por nuestros hermanos Tobas. Luego pasaba a hilandería en Pigüé y allí se hacia la tramada, teñido y corte de pelo. Luego, llegaba a nuestra cooperativa y dividíamos el trabajo junto con otras cuatro cooperativas. En total fuimos 800 familias trabajando en la cadena de producción y trabajando por un sueldo digno. Por último, las remeras confeccionadas eran llevadas a La Plata donde se hacía el packaging y luego se exportaban.
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En la actualidad,entre otros proyectos, continuamos trabajando con Piñeyro en un proyecto por el cuidado del medio ambiente, fabricando bolsas de tela con el objetivo de reemplazar las bolsitas de polietileno, que tanto contaminan nuestro planeta.
Día a día seguimos trabajando, siempre preocupados de mejorar la calidad de nuestros productos y con la creatividad y la imaginación como motores de nuestra búsqueda. ¡Estamos seguros que podremos lograrlo!




